29 jul. 2013

Víctimas de la superstición humana

Que una especie tan magnífica como el rinoceronte esté tan amenazada es un gran descrédito para la humanidad. El número de ejemplares disminuyó en la primera mitad del siglo XX por la invasión de la civilización, y ahora afronta la matanza deliberada. En pocos años, los furtivos han matado al 90% de los rinocerontes para vender sus cuernos en el mercado negro. Los cuernos son muy apreciados en Extremo Oriente donde se los emplea, reducidos previamente a polvo, para curar dolores de cabeza y fiebres y, con menos frecuencia, para aumentar la potencia sexual. Como consecuencia de esta matanza estúpida, solo quedan unos pocos millares de rinocerontes negros en África, y menos todavía en Asia e Indonesia.

Por desgracia, no solo los rinocerontes están en aprietos. Recientemente, en las Great Smoky Mountains (EE.UU.) en solo tres años se mataron 600 osos negros para exportar sus vesículas biliares a Corea, donde se consideran un remedio contra la indigestión (porque, según su lógica, los osos son omnívoros y nunca tienen indigestión). Para comprender el alcance de la matanza, debemos saber que la población máxima de osos en las Great Smoky Mountains se estima en unos 600 ejemplares. Un registro reciente en un solo almacén del mercado negro de San Francisco descubrió 40.000 penes de foca para vender, previsiblemente, como afrodisiaco. Se ha cazado a la tortuga de pelo verde china casi hasta la extinción, en parte porque los taiwaneses creen que puede curar el cáncer. Podríamos continuar indefinidamente la lista de las especies víctimas de la superstición humana.

Traigo a colación estos hechos deprimentes para dar una respuesta poco convencional a la pregunta frecuente "¿qué tienen de malos unas pocas creencias cuestionables?", o "¿por qué preocuparse por un poco de superstición?". Estas matanzas sin sentido muestran que el coste de nuestra superstición es real e importante, y que no lo pagamos nosotros solos, sino también otros, incluyendo a otras especies. Que nuestras creencias equivocadas sobre los afrodisiacos y las curas del cáncer pongan al borde de la extinción a unas cuantas especies debería empujar a la nuestra a mejorar, a insistir en un pensamiento más claro y a esforzarnos lo suficiente para obtener creencias más válidas sobre el mundo. "Un poco de superstición" es un lujo que no nos podemos permitir.

Thomas Gilovich, Convencidos pero equivocados. Guía para reconocer espejismos de la vida cotidiana

12 jun. 2013

Nuestros parientes

A mí me gusta la idea de que no seamos más que una de los diez millones de especies que se calcula que existen actualmente en la Tierra, y me gusta que estemos relacionados con todos y cada uno de los organismos actualmente vivos y con todos los que han existido alguna vez y que ya se hayan extinguido. He tenido la suerte de vivir en varios lugares del mundo y de haber podido viajar a muchos más, y me encanta pensar que, vaya donde vaya, la flora y la fauna que encuentro forma parte de una gran familia. Es una idea extraordinaria: todos los organismos de la Tierra, cada planta y cada animal, son nuestros parientes. No hay motivos para ver esto de forma negativa

Richard DeWitt, "Cosmovisiones. Una introducción a la Historia y a la Filosofía de la Ciencia"

30 may. 2013

La violència

Des d'una perspectiva antropològica, hi ha tres principis que s'han de tenir en compte a l'hora d'analitzar el concepte i el fenomen de la violència:


1. La violència s'entén com un mitjà extremament poderós per a la relació social, és a dir, la violència actua com a recurs per a establir, perpetuar, imposar o (si condueix a l'assassinat) posar fi empíric a una relació social. En aquest sentit, la més terrible manifestació d'una relació social s'esdevé a través de l'exercici de la violència.


2. Ara, no es tracta d'un concepte universal, ni tan sols pren el mateix sentit dins una mateixa societat, segons el context en què te lloc i la vivència dels seus protagonistes.


3. Sí que se sol reconèixer que la conceptualització d'un acte com a violent va lligat a la legitimitat que una societat o un grup social li atribueix. I, encara més enllà, els antropòlegs solem prendre en consideració si tota forma de desigualtat implica un cert grau de violència.

Gerard Horta

Traducción al español

3 may. 2013

«Soy, y porque soy, me volví parte de...»

Queremos cambiar el mundo, pero nos enfrentamos a una gran paradoja. En esta etapa de mi vida, he llegado a la conclusión de que no soy capaz de cambiar el mundo, ni siquiera una parte de él. Sólo tengo el poder de cambiarme a mí mismo. Y lo fascinante es que si decido cambiarme a mí mismo, no hay fuerza policial en el mundo que pueda impedirme hacerlo. La decisión depende de mí, y si quiero hacerlo, puedo hacerlo. Pero el punto fascinante es que si yo cambio, puede ocurrir algo en consecuencia que conduzca a un cambio en el mundo. Pero tenemos miedo de cambiar. Siempre es más fácil intentar cambiar a los otros. La enseñanza de Sócrates fue: «Conócete a ti mismo», porque sabía que los seres humanos tienen miedo de conocerse. Sabemos mucho de nuestros vecinos, pero muy poco sobre nosotros mismos. Entonces, si simplemente pudiéramos cambiar nosotros mismos podría darse la posibilidad de que algo fascinante pudiera suceder en el mundo.
Espero que llegue el día en que cada uno de nosotros sea lo suficientemente valiente para poder decir, con toda honestidad: «Soy, y porque soy, me volví parte de...». Me parece que este es el camino correcto a seguir si queremos poner fin a una manera estúpida de vivir.

Manfred Max-Neef, Desarrollo a escala humana.

4 abr. 2013

Esa idea judeocristiana

Uno de los dramas de la biodiversidad es el dominio del punto de vista judeocristiano. El Génesis dice claramente que los animales fueron creados por Dios para que estuviesen al servicio del ser humano. Cualquier actuación desmedida que los humanos hagan contra los otros animales, desde la cima de la pirámide en la que se sienten enaltecidos, se considera justificada. Pero hay mucha reflexión que hacer sobre los derechos de los animales. No solo desde la filosofía, sino también desde la ciencia básica. Por ejemplo, hoy podemos saber mucho sobre la percepción del dolor. Sabemos cuáles son los transmisores que señalizan las vías del dolor. Se puede saber por vía bioquímica o molecular si le estás activando a un gusano o a un perro las vías del dolor: no hace falta que te lo diga verbalmente. En estos temas, hay mucho trabajo por hacer.

Xavier Bellés

28 mar. 2013

La estupidez humana

Desde niño me ha preocupado lo que considero una cuestión importante: «¿Qué es lo que hace únicos a los seres humanos? ¿Hay algún atributo humano que ningún otro animal posea?» La primera respuesta recibida fue que los seres humanos tenemos alma, y los animales no. Esto me sonó extraño y doloroso, porque amaba y amo a los animales. Además, si Dios era tan justo y generoso –hecho que yo todavía creía firmemente en esos días– no hubiera hecho semejante discriminación. O sea, que no me convencí.

Varios años más tarde, bajo la influencia de mis primeros maestros, se me llevó a concluir que nosotros éramos los únicos seres inteligentes, mientras que los animales sólo tienen instintos. No me llevó mucho tiempo darme cuenta que estaba otra vez sobre la pista falsa. Gracias a las contribuciones de la etología, hoy sabemos que los animales también poseen inteligencia. Y reflexioné, hasta que un día finalmente creí que lo tenía -los seres humanos son los únicos seres con sentido del humor. Otra vez fui desengañado por estudios que demuestran que hasta los pájaros se hacen bromas entre sí y se «ríen». Ya era un estudiante universitario y había casi decidido rendirme, cuando mencioné a mi padre mi frustración. Simplemente me miró y dijo: «¿Por qué no intentas por el lado de la estupidez?». Aunque al principio me sentí impactado, los años pasaron, y me gustaría anunciar, a menos que alguien más pueda reclamar una precedencia legítima, que estoy muy orgulloso de ser probablemente el fundador de una nueva e importante disciplina : la Estupidología. Sostengo, por lo tanto, que la estupidez es un rasgo único de los seres humanos. ¡Ningún otro ser vivo es estúpido, salvo nosotros!

Manfred Max-Neef, Desarrollo a escala humana.

28 feb. 2013

Pensamiento mágico

El hombre es un animal que, para vivir, necesita ilusiones. El animal, no. Por eso los hombres inventaron un cielo inteligible, dioses, paraísos, infiernos y un purgatorio. Han inventado lo sagrado para que el pensamiento mágico pueda circular libremente – desde la secta a la religión pasando por diversos cultos espirituales, intelectuales y filosóficos. Vivimos en el pensamiento mágico. El animal encarna la represión que nos molesta: es como la nariz en medio del rostro, el recuerdo de lo que éramos, somos y seguiremos siendo siempre: un mamífero. De ahí los ritos de conjura de esta animalidad presente en nosotros. En lugar de esculpir nuestra parte animal, la destruimos con vehemencia. La forma de ensañarnos con los animales, el sufrimiento que les generamos, es proporcional a la denegación de la parte animal que todos llevamos en nosotros: cuando un humano hace sufrir a un animal, se regocija de no ser uno de ellos, al menos el lo cree, aunque este hecho no hace más que demostrar la superioridad del animal sobre el hombre: porque si el humano disfruta matando y haciendo sufrir, el animal mata para comer y asegurar la vida y la supervivencia de su especie

Michel Onfray

18 ene. 2013

Crudiveganismo

Existe una reciente distorsión del veganismo conocida como "crudi-veganismo". En este caso, personas partidarias de la alimentación crudívora [tomar alimentos crudos o sólo cocinados hasta cierta temperatura] completamente vegetal califican su opción alimentaria como "crudi-veganismo" incurriendo en el error de confundir el veganismo con un tipo de dieta o un estilo de vida. Imaginemos que alguien hablara de "crudi-feminismo" o "crudi-liberalismo"o "crudi-socialismo". Es completamente ridículo. Igual de absurdo y ridículo es hablar de "crudiveganismo".

Luis Tovar

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